Microrrelato I

En su habitación, sus pies desnudos temblaban sobre la gruesa alfombra. Una corriente de pánico le paralizaba todos los músculos, menos el corazón, que cada vez latía más rápido, sin control.

El vaho de su aliento nublaba su visión, pero no había ninguna duda… Tenía la certeza de que la persona que tenía delante iba a acabar con su vida. Ya lo había hecho antes con su marido, con sus hijas… Sin ninguna piedad. Sin remordimientos, sin ningún atisbo de culpabilidad. La persona que tenía enfrente era un monstruo e iba a acabar con ella también.

El espejo no engañaba, así que cogió el viejo cuchillo de plata y lo deslizó sobre su antebrazo apretándolo con fuerza mientras la sangre, oscura y espesa, comenzaba a manar a borbotones…