Calles de Llanto

Se va oxidando el alma de pensar,
Que no haya un corazón que nos busque,
Que no haya un cuerpo que nos anhele,
Rozando cada centímetro de su piel.

Vacío el espíritu de falsas esperanzas,
De frías amistades residuales,
Fruto de viejos amores frustrados, de sueños rotos, de corazones heridos.

Miradas perdidas en pasados mejores,
Sonrisas cómplices de tiempos lejanos,
Perdidas ahora en rubores avaros,
En calladas súplicas de perdón sincero.

Sólo la luz clara del sol,
Ilumina el camino de los corazones,
Que, perdidos, vacíos y errantes,
Zozobran por las calles empapadas de llanto.